Arte indígena

La herencia cultural indígena ha dado un rico abanico de expresiones artísticas en el Paraguay. Consideradas inicialmente como simple “artesanía”, su rescate y su reconocimiento como arte se debe en gran parte a arqueólogos, etnólogos e investigadores en general de las culturas indígenas que fueron desarrollando sus estudios desde comienzos del siglo XX.

Dentro del arte indígena del Paraguay se destacan la cestería y los objetos de ornamentación plumaria, que constituyeron las formas estéticas más antiguas de los pueblos guaraníes. La cestería, emparentada con el tejido indígena, abarca una gama muy amplia de canastos y bolsas creados para diferentes usos. La consistencia diferente está dada por los materiales, provenientes del tacuarembó, el caraguatá y el pindó, como los que proceden de los mbyá o los aché guajakí.

El arte plumario indígena proviene de distintas etnias, como los guaraní que utilizan los “jeguaka” o diademas de adorno para ceremonias especiales, o los nivaclé que visten unos penachos realizados con vistosas plumas. Además de gargantillas, brazaletes y tobilleras provenientes de diversos pueblos, una de las creaciones más impresionantes de arte plumario constituyen los mantos realizados íntegramente en bellas plumas, las que eran privativas de los shamanes guaraníes.

La cerámica es otra destacada expresión de arte indígena del Paraguay. La misma abarca desde antiguas urnas funerarias, hasta vasijas de uso culinario, cuya procedencia se conoce por la ornamentación con engobe, urucú o corrugado, así como por los motivos de la misma, que en el caso de algunos pueblos chaqueños, presentan influencias andinas.

Finalmente está el amplio filón de las tallas de madera, que abarca desde máscaras utilizadas por algunas etnias en determinados rituales, cachimbos, apyká o silletas y figuras diversas, antropomorfas y zoomorfas.

Máscaras de madera

El contacto con los colonizadores produjo transformaciones o adaptaciones en algunas expresiones de arte indígena, como por ejemplo las gargantillas y otros ornamentos, que hoy se realizan con las mostacillas europeas, o el “Kurusú poty”, las cruces floridas adoptadas de los misioneros, que los shamanes empezaron a utilizar como elementos protectores. Y al mismo tiempo, sus pautas estéticas, así como sus técnicas, influyeron profundamente en el arte mestizo o popular que apareció en el Paraguay con la colonización. 

Cantimploras

Entre los espacios museológicos dedicados al arte indígena, los más importantes son el Museo Etnográfico Andrés Barbero, creado en 1929, ubicado en Asunción, el Museo Guido Boggiani, fundado en 1989 sobre la base de los trabajos del Instituto Paraguayo de Prehistoria, ubicado en San Lorenzo, y el Museo de Arte Indígena, cuyo primer acervo data de 1987, cuando se creó el Centro de Artes Visuales que el mismo integra, e inaugurado como espacio individual en 1995, en Asunción. Estos museos albergan importantes muestras del arte indígena de diferentes etnias que habitan el territorio paraguayo.

En los últimos lustros es cada vez más frecuente disfrutar de muestras y ferias de arte indígena en el Paraguay, y es posible adquirir piezas en numerosos comercios especializados en el género.